Nadie debería entrar en una reunión para presentar su roadmap sin contar previamente con investigaciones y análisis exhaustivos, es decir, datos de los clientes que apoyen su estrategia, pues el resultado podría ser nefasto y podría perder todo el apoyo de las partes interesadas, no obtener ninguna aprobación o en el peor de los casos, ser despedido. El enfoque sobre el producto debe centrarse en una evaluación imparcial de los hechos y no en una batalla de voluntades que puede llegar a provocar la nula aprobación de la mano de las partes interesadas. Para evitar este tipo de situaciones, detallamos a continuación 5 consejos:

1. Apoya el roadmap en feedback de los clientes.

A la hora de aportar pruebas de apoyo basadas en los clientes para las reuniones de alto nivel sobre productos, los diseñadores de experiencias de usuarios y los profesionales de productos son los más aventajados en este terreno. No obstante, dichas reuniones tienen un alto nivel de exigencia a la hora de tratar de respaldar afirmaciones y sugerencias con datos y declaraciones de clientes reales. No hay cabida para las corazonadas y suposiciones. Se necesitan datos reales de los clientes que viven con el producto 24 horas al día, es decir, pruebas (análisis de usuarios, citas, peticiones directas, vídeos de los clientes utilizando el producto hablando sobre él, …) que aporten que la estrategia propuesta tiene sentido y que estén en proporción con la visión y los objetivos marcados.

2. Explica tu visión en términos de valor para el cliente.

Cuando vaya a presentar y defender su hoja de ruta deberá estar preparado para responder a la pregunta sobre cómo los clientes se van a beneficiar exactamente. Para recibir los apoyos necesarios deberá explicarse cómo el producto resuelve los problemas y necesidades de los clientes, ya que esto derivará en ingresos y en otros objetivos estratégicos. Los beneficios que el cliente puede obtener del producto son los que crean una historia convincente.

Si no consigue responder a esta cuestión en términos de valor para el cliente, puede optar por responder fácilmente con datos cuantificables: reducción de errores, ingresos extras, liberación de recursos, ahorro de tiempo, etc. Estos datos son dignos de incluirse en una hoja de ruta.

Las personas de alto nivel a las que se dirige para conseguir su apoyo quieren escuchar como el producto se traduce en valor para el cliente, desde las ganancias, hasta cómo el producto mejora el estilo de vida de los que lo utilicen. Esas historias son las que les importan.

3. Alinea el roadmap con tus OKRs y KPIs

Los ejecutivos y todas las personas de alto nivel a las que se dirige, suelen evaluar las hojas de ruta en el contexto del panorama general de la empresa y quieren ver cómo avanzan los objetivos marcados, por lo que la hoja de ruta debe de estar alineada con ellos, así como los indicadores clave de rendimiento (KPI). Por tanto, mostrar esta alineación supone asegurar el apoyo de estos ejecutivos.

En cambio, actualizar una anticuada interfaz de usuario, diseñar de nuevo objetos para que sean más fáciles de usar o mejorar cualquier otro producto no son opciones relevantes para ellos, ya que lo que buscan es una estrategia en la hoja de ruta vinculada a los siguientes objetivos estratégicos: Fuentes de ingresos extra, mejora de la satisfacción del cliente, entrar en un nuevo mercado, aumento del uso y la frecuencia, reducción de la pérdida de clientes y un compromiso más profundo.

4. Crea un roadmap visual

Las hojas de ruta tienen un mayor impacto y resultan más fáciles de comprender cuando son presentadas de manera visual. Se vuelven más atractivas para la audiencia y retienen más la atención que con una herramienta de cálculo.  

5. Comparte el roadmap

Una hoja de ruta debe ser fácilmente accesible para todas las personas de la organización que lo necesiten y estar actualizada. Proporcionar un continuo y fácil acceso a la última versión le ayudará a ganar el apoyo y aprobación de esas personas. Además, se recomienda crear varias versiones de la hoja de ruta según el público que lo necesite, de modo que ejecutivos, ingenieros y comerciales puedas están informados y les resulte práctica y eficaz.

Según el público al que va dirigido, podemos distinguir entre:

Hojas de rutas para ejecutivos y personal de alto nivel: Con este público debe hacer hincapié en los conceptos estratégicos como el tamaño del mercado, los datos de los clientes y de cómo el producto puede mejorar su posición en el mercado. Estos datos de alto nivel son los interesantes para este sector.

Hojas de rutas para ingenieros: A este público les interesa más los requisitos de desarrollo, los plazos, los Sprints y detalles similares relacionados con la ingeniería. Su interés radicará en las tareas específicas durante el ciclo de desarrollo.

Hojas de rutas para el equipo de ventas: Con esta audiencia es importante tener en cuenta que muchos de ellos compartirán estas hojas de rutas o algunos detalles con los clientes con el fin de cerrar un trato o captar interés. Por tanto, información sobre los bloqueos de ventas y las solicitudes pendientes de los clientes potenciales les resultará efectivo, pero se debe evitar exponer las fechas de lanzamiento o fechas de disponibilidades de los productos para no verse comprometido con el cliente, ya que éste no es su objetivo.

Su cometido final a la hora de presentar una hoja de ruta es dejar satisfecha a su audiencia y recibir su apoyo. Resultará un gran éxito si tu público tiene emociones positivas y quiere saber más acerca de que le deparara el futuro del producto a la empresa. Deben acabar correctamente informados de cómo la empresa alcanzará sus objetivos y cómo quedarán los clientes de satisfechos, como también de las decisiones estratégicas y datos con los que poder comparar en el futuro. Deben sentir que se ha confiado en el equipo adecuado, el cual sabrá hacer un buen uso de los recursos de la empresa y obtener el mayor impacto.