El concepto de diseño centrado en el usuario tiene como principal objetivo crear productos que satisfagan necesidades y den respuesta a los problemas que tenga el público objetivo del producto. Al aplicar este tipo de diseño del producto será necesario poner al usuario en el centro de todo el proceso algo que afectará a todas las decisiones que tome la empresa. No obstante, es importante que no se pasen por alto el resto de necesidades del negocio, comercial o de la empresa. Recordemos que la finalidad es mejorar la experiencia de usuario a lo largo de cada una de las distintas tareas que tiene que llevar a cabo hasta lograr su objetivo.

Principios del diseño centrado en el usuario

Antes de llevar este concepto a la práctica es necesario conocer los seis principios fundamentales que definen el diseño centrado en el usuario o también conocido como el diseño centrado en el humano.

  • Diseño de entendimiento:  un buen sistema debe comprender correctamente las necesidades de los usuarios, así como las tareas y ambientes. Para realizar esto correctamente se deben tener en cuenta tanto a los usuarios como a los interesados.
  • Usuarios involucrados: los usuarios están involucrados durante el diseño y desarrollo, algo que va puede aportar una gran cantidad de información sobre puntos como el contexto de uso, las tareas a realizar y cómo los usuarios utilizarán el producto en el futuro. El grado de interacción entre los usuarios y el equipo de diseño y desarrollo, será responsable de la efectividad así como utilidad de la información.
  • Diseño  impulsado y refinado por la evaluación: la evaluación de los diseños permitirá  minimizar el riesgo de que el sistema no cumpla con los objetivos de los usuarios o del negocio e identificar posibles problemas a largo plazo que pueden dar origen a nuevos rediseños. Será importante realizar las evaluaciones no solo durante el desarrollo sino también al final del proceso.
  • Proceso alternativo: de manera que, cada vez que se obtiene nueva información se revisaran tanto las descripciones como los prototipos con el fin de minimizar el riesgo de no cumplir con las necesidades del usuario. Se trata de algo progresivo puesto que tanto las expectativas como las nuevas necesidades de los clientes surgen a medida que se va desarrollando el sistema.
  • Contempla la experiencia completa: el diseño debe tener en cuenta la totalidad de la experiencia del usuario. Esta es resultado de la presentación, rendimiento del sistema, su funcionalidad, así como de la respuesta, asistencia y capacidades del sistema. Además, no solo las características del sistema influyen en la experiencia del usuario sino que también incluye las experiencias pasadas propias del usuario como son sus actitudes, habilidades, personalidad u hábitos. La intención no es solo hacer productos fáciles de usar, sino que también estos tengan en cuenta los objetivos propios de los usuarios.
  • Equipo de diseño multidisciplinar: contar con un equipo diverso en formación y capacidades con el que colaborar puede beneficiar la toma de decisiones adecuadas tanto en lo correspondiente al diseño como a la implementación. El objetivo es crear una base amplia de habilidades para lo que no tiene por qué ser necesario el contar con un equipo de gran tamaño. Precisamente contar con un equipo multidisciplinario permite de sus integrantes sean mas conscientes de las diferentes disciplinas y colaboren entre ellos.

Cómo aplicarlo a tu negocio

Para poder aplicar esta filosofía de diseño y beneficiarte de las ventajas que puede tener para tu negocio te mostramos las pautas a seguir.

  • Planificación: en esta fase se establecerán las diferentes tareas que van a desempeñar cada uno de los usuarios al igual que el entorno en el que se desarrollarán las mismas.
  • Especificar el contexto de uso: una fase en la que se estudian las características de los usuarios de manera que puedan identificarse las personas a las que va dirigido el producto, para qué lo van a usar y en qué circunstancias lo harán. Recordemos que el objetivo final es precisamente comprender a las personas y como utilizan el producto.
  • Especificar requisitos: consiste en identificar y conocer las distintas expectativas, tanto de los usuarios finales como de la empresa, para poder desarrollar en base a estas soluciones factibles y viables.
  • Producir soluciones de diseño: una vez desarrolladas estas soluciones pasamos a producir las cada una de ellas. Se trata por tanto de una fase amplia que engloba desde el concepto aproximado hasta el diseño final completo. Pueden incluir tanto los primeros bocetos en papel como el prototipo final con las correspondientes interacciones.
  • Evaluación o testeo del diseño: se trata de algo fundamental que por un lado va ayudar a determinar la viabilidad del producto y por otro puede ser un aliado para reducir los costes ya que, permite identificar errores y solucionarlos en una fase temprana del desarrollo del producto.

Referencias:

UXABLES, Diseño Centrado en el Usuario (DCU). Todas las claves del proceso
Intuitivamente, Qué es: Diseño Centrado en el Humano (DCH)
Diseño centrado en el usuario en Wikipedia
Diseño centrado en el usuario (DCU)
Diseño centrado en el humano